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miércoles, 29 de octubre de 2008

25 años de la muerte de Jesús de la Rosa, vocalista del grupo Triana.


25 años sin Jesús

Un cuarto de siglo después de su muerte, el legado del líder de Triana sigue vigente

"Yo quise subir al cielo para ver, y bajar hasta el infierno para comprender ...". El 14 de Octubre se cumplen 25 años de la muerte de Jesús de la Rosa, la voz de un movimiento intangible e impreciso que germinó a mediados de los 70, cuando los hijos del agobio sintieron rumores de libertad y abrieron la puerta a un mundo nuevo. El cantante, alma mater y teclista de Triana, murió en un hospital de Burgos, cerca del lugar donde su Citroen BX se empotró contra una furgoneta. A los 35 años, Jesús dejó mujer, hija, grupo y legado, un modo de ver la vida plenamente andaluz, entre la tragedia y el surrealismo, canciones aún vigentes y que siguen dando jugosos dividendos a su casa discográfica. Y una voz inconfundible.

El único superviviente de Triana, Eduardo Rodríguez Rodway, reapareció en la Bienal de Flamenco para entonar Tu frialdad junto al grupo Alameda, un tributo a Jesús, y de paso al infortunado batería del grupo, el portuense Tele Palacios, también desaparecido, en 2002 tras un concierto en Lora del Río, y se cortó el aire. Rodway, que vive en los Caños de Meca desde 1989, alejado del mundanal ruido, ha denunciado la "apropiación indebida" del nombre, la esencia y hasta del logotipo de Triana, por parte de un grupo de músicos sevillanos. Para Eduardo, Triana murió cuando Jesús murió desnucado por su propio teclado, que según testimonios de la época no se hallaba bien amarrado en la parte trasera del vehículo. Por entonces, hasta Triana, que había alcanzado la cúspide del rock nacional pero caía víctima de la nueva ola y de su propia indefinición, no gozaba de la infraestructura necesaria para, al menos, viajar con un mínimo de seguridad. En el libro Magia y Precisión, miembros de Nacha Pop, que también actuaron en el festival de San Sebastián de donde volvía Jesús, confirman que la sujeción de los instrumentos no parecía la más adecuada. En fin, Jesús lo habría atribuido al destino. No en vano, su último disco, su última canción redonda, se titulaba Llegó el día, y escuchada años después todavía pone los vellos de punta e invita a pensar en la premonición. En los misterios insondables, la melancolía, el sentido de la vida y de la muerte que marcó la obra de Jesús, un tipo muy especial. Con una voz que fundía el pop de los 60 con el rock de los 70, la sabiduría popular y el compás flamenco y coplero.

Nacido en la calle Feria de Sevilla, y poseedor ya de una calle con su nombre que sin embargo no se ha inaugurado como debe tal figura de la música hispana, Jesús de la Rosa Luque, el menor de una familia de ocho hermanos, se inició en los legendarios Nuevos Tiempos, cantando al estilo de Steve Windwood pero con acento andaluz, hasta que creó el sello de Triana en 1974, junto a sus compañeros. Paradojas de la vida: el rock hispano y Triana en particular cobraron especial relevancia en uno de los primeros festivales organizados en la Piel de Toro, en Burgos. Principio y fin del primer grupo de rock que tocaba el cielo cantando en castellano, y para más inri con poesía popular, música callejera que carece de parangón y no ha sido valorada como debiera en este país de escasa memoria y mucha envidia. No obstante, la música de Triana constituye un faro de inspiración para artistas tan dispares como Manolo García o El Barrio. García grabó en sus inicios una cinta de cassette con temas de Triana, de esas que se venden en las ventas de carretera, y nunca ocultó la fascinación que le produce Triana. En Cádiz, contó con legiones de admiradores, pese a que sus directos no resultaban tan rotundos. Tocaron en el Pemán, en Salesianos bajo un tromba de agua, en la plaza de toros portuense, en festivales de doce horas como el de Chiclana, en tantos lugares como leyendas forjaron con su exclusivo sonido. Eran tiempos de efervescencia, de descubrimientos...

El último concierto de Triana se puede encontrar en internet, con pobre sonido. Para recaudar fondos que ayudasen a las víctimas de las inundaciones de aquel otoño, compartieron cartel con Serrat, Alaska, Orquesta Mondragón, Nacha Pop y Mecano. Cantaron a partir de las tres y veinte de la mañana: El Lago, Es algo tan maravilloso, Hasta volver, Recuerdos de una noche, Tu frialdad, Desnuda la mañana, Una noche de amor desesperada, Corre y Abre la puerta.

La viuda de Jesús se marchó a Argentina, su país, y su hija escribe ahora un blog en la maraña de internet. Clavadita a su padre. En estos días se produce un homenaje al líder de Triana por parte de algunos músicos de la siguiente generación, ex componentes de Zaguán y otras formaciones, que han heredado el gusto por el rock andaluz que, sin pretenderlo, configuró Triana al ritmo del tres por cuatro. Producidos en sus comienzos por Gonzalo García Pelayo, factótum del movimiento, Triana llegó al corazón de la gente con El Patio, Hijos del Agobio y demás discos, aunque modificaran un poco su estilo, restándole profundidad, y navegasen un poco a la deriva en sus últimos tiempos. Madrid pudo con ellos. Los recopilatorios que aparecen en el mercado, con las mismas piezas e idénticas intenciones de forrarse sin ofrecer algo nuevo, demuestran que Triana vive. Nunca morirá. Jesús se fue demasiado pronto, igual que Tele, pero por las calles y los caminos, a través de las ventanas, donde las guitarras hablan de libertad, en el aire de Andalucía siempre hay alguien entonando sus canciones. Todo es de color.

1 comentario:

  1. Se fué una gran voz y un gran compositor de unas letras.... un buen grupo que marcó una epoca en nuestras vidas, que nunca olvidaremos y siempre quedará en nuestro recuerdo.

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